Volando como pájaro, volando en parapente

Al parecer el verano de 2017 lo recordaré bastante bien por el resto de mi vida. ¿Por qué? Porque ha sido el momento en el que decidí probar nuevos deportes, en el que me lancé a salir un poco sólo de las zapatillas de running, por ejemplo, al de volar como un pájaro, volando en parapente.

En agosto me tiré al mar así sin más, hice surf por primera vez en 33 años. Y en Septiembre, la adrenalina de probar un deporte de riesgo me despertó la curiosidad por saber qué sucede cuando practicas un ejercicio que no depende en absoluto de uno mismo. ¡Gran reto!

Volando como pájaro, volando en parapente - Una Periodista en ZapatillasMe considero una mujer que no suele tener miedo a MUCHAS cosas, pero reconozco que tengo terror a otras. El deporte de riesgo jamás estuvo entre mis planes, pero luego de la invitación de Turismo de Andalucía y Visita Costa del Sol, a realizar un viaje para descubrir Málaga de una manera intensa, me dije a mí misma “¿Por qué no?” Y así fue como decidí que tirarme de parapente sería la manera perfecta de sentir la adrenalina correr por el cuerpo

Nos reunimos con los instructores que tendríamos a nuestra disposición. Alejandro Martín Iribarne, Juanma Sánchez y Ramón Padilla. Nos subimos a sus vehículos y partimos rumbo al punto de salida de la experiencia de volar.Volando como pájaro, volando en parapente - Una Periodista en Zapatillas

Mientras los 3 instructores colocaban las velas, las mochilas y las cámaras, nosotros decidíamos quiénes seríamos los primeros. Y así sin más, me animé a decir “Yo”. Creo que fue la mejor decisión porque no tuve tiempo a pensar si lo hacía o no.

Ahí comenzó la aventura, ese instante en donde todo lo que controlas en tu vida lo dejas de lado para depender totalmente del viento y de un instructor que conociste 15 minutos antes. Esa sensación de miedo que te invadía el cuerpo se traspasa automáticamente a sensación de adrenalina.

Un viaje en el aire donde se podía ver Málaga de una manera diferente, la claridad del día ayudaba a distinguir perfectamente el Torcal de Antequera, el Caminito del Rey y hasta el mismísimo mar. Una experiencia a 1200 metros de altura que repetiría. ¡Si! Porque a pesar del miedo mezclado con adrenalina, nervios y emoción, volvería a tirarme en parapente.

¡Les comparto el vídeo de la experiencia vivida con Sendero Sur Aventura!

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