21 Ago Aprendiendo a hacer surf en el Atlántico

Cambiar un par de zapatillas por una tabla y un neopreno no fue tarea fácil, pero debo confesar que haber hecho «surf» logró que me re-encontrara con el mar. Fue en la playa La Lette Blanche, Vielle-Saint-Girons, en Francia donde disfruté del Océano Atlántico de una manera distinta a la que estaba acostumbrada.

Mis amigos holandeses Dewi&Ward me incentivaron a que probara el deporte. En cuanto me dijeron que en las vacaciones iban a enseñarme a hacer surf no dudé un segundo en aceptar, aunque es cierto que cuando llegó el día y vi el mar con sus altas olas, una adrenalina llamada «miedo» corrió por todo mi cuerpo.

Lo primero que me enseñaron (mis amigos que no son profesores, sino grandes aficionados al deporte) fue a pararme en la tabla, colocando en la parte de adelante la pierna «más fuerte»,  y por detrás la «más débil», en posición horizontal a la tabla. Algunos movimientos básicos para lograr equilibrio, y cómo entrar caminando al mar con la tabla en la mano (algo que jamás me hubiera imaginado que tendría una técnica para evitar golpearte con la tabla y el mar al mismo tiempo).

Una vez en el agua, me comentaron que debía bracear para lograr entrar mar adentro y sobrepasar las olas que venían en sentido contrario a nosotros.

El primer ejercicio fue bracear rápido y fuerte con las olas. Después de practicar mucho, y cansarme aún más, me mostraron la técnica para ponerme de pie y lograr el equilibrio para poder estar parada durante el tiempo que dure la ola en llegar a la orilla.

Fue divertido creer en mi misma para aprender algo nuevo yo que siempre fui reacia a los deportes acuáticos.

Más allá de la cantidad de caídas al agua al intentar ponerme de pie, de los golpes contra la arena, de haber tragado agua como si no hubiera mañana, debo confesar que me picó el bichito por aprender en una escuela de surf. ¡Asique querido par de zapatillas, creo que a partir de ahora, en verano, te cambiaré por una tabla de surf y un traje de neopreno!

Quiero destacar en este post que además de haber disfrutado con mis amigos practicando el deporte que tanto les gusta, descubrí que en la familia de Ward son artistas trabajando en madera.

Thijs, hermano de Ward, hace con sus propias manos tablas de surf a medida. La marca se llama Hokori Wooden Surfboards, y en mis días de vacaciones con ellos pude apreciar el arte que una persona tiene al trabajar con madera.

Les dejo mi vídeo totalmente casero, nada que ver a la gran producción de mi amigo Ward, pero donde reflejo lo bien que lo pasé dejando las zapatillas de lado para subirme a la tabla y disfrutar de las olas del Atlántico.

No sé si los lectores de mi blog también disfrutan aprendiendo de otros deportes; como yo sí, les comparto el vídeo de la marca de tablas de surf artesanales, donde se puede ver con claridad el amor por este deporte que tienen mis amigos.

Hokori – Wooden Surfboards from Ward Brandsma – Cameraman on Vimeo.

No Comments

Post A Comment

Si continuas navegando por este sitio, estás aceptando nuestras cookies Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar